Cómo cocinar los alimentos de forma saludable
La elaboración y preparación de los alimentos consiste en la mayor parte de los casos en la aplicación de un tratamiento que varíe, complemente y mejore sus cualidades gastronómicas.
La técnica de cocción utilizada es fundamental para llevar a cabo una alimentación saludable. A continuación se proponen varias opciones para cocinar los platos de siempre, de manera saludable y diferente cada día:
Generalmente se emplea para cocinar piezas grandes, tales como cordero, pescados enteros y solomillo. Todo ello con poca adición de grasa.
En el caso de hortalizas y patatas, esta técnica es muy recomendable ya que se pueden asar los alimentos con la propia piel, preservando de esta manera gran parte de sus vitaminas así como minerales y demás nutrientes.
Es una técnica culinaria sencilla y digestiva.
Una técnica muy común para asar piezas de carnes, pescados o verduras.
Es muy importante durante la cocción no pinchar el alimento, no voltearlo continuamente, chafarlo o aplastarlo contra la plancha para acelerar su cocción. Lo único que se consigue es resecarlo y endurecerlo. Cuando el alimento se despega de la superficie, se le da la vuelta esperando a que se cocine por la otra cara.
La sal debería añadirse a los alimentos al final de la cocción, ya que ésta les hace sudar perdiendo jugos y favoreciendo el resecamiento.
Nutricionalmente, las preparaciones a la plancha implican poca pérdida de nutrientes ya que las cocciones son rápidas. El alimento debe estar cocido adecuadamente para evitar posibles toxiinfecciones, sobre todo en el caso del pollo y de las preparaciones de carne picada.
Es una técnica culinaria sencilla e innovadora que cuenta con grandes ventajas en cuanto a sabor, originalidad, facilidad de realización e interés nutritivo.
El sistema consiste en asar un alimento, preferiblemente de ración, envuelto en papel de estraza engrasado o en papel de aluminio (más habitual).
Cuando el papel se empieza a hinchar, el alimento está en su punto. Con este sistema se consigue que los sabores y sustancias, que de otro modo escaparían con el vapor, queden en el asado potenciando y manteniendo todo su sabor.
Es una de las técnicas que mejor conserva los diferentes nutrientes, así como sus cualidades organolépticas.
Prácticamente todos los alimentos, carnes, pescados, verduras o patatas, pueden asarse perfectamente a la sal.
Se recomienda que las piezas sean grandes: Cinta de lomo, solomillo de ternera o buey, lubina, besugo, gambas o sardinas de buen tamaño, patatas y berenjenas son alimentos muy adecuados para asar de este modo.
El alimento en cuestión queda totalmente rodeado y escondido por una capa de sal, gruesa o fina, compactada y humedecida con un poco de agua. Se introduce en el horno caliente, aproximadamente a 200º C, y se pone a asar hasta que la sal empiece a resquebrajarse o se “mueva” un poco.
No hay que esperar a que ésta se dore o se rompa completamente, pues el alimento estaría demasiado cocido.
Nutricionalmente, las cocciones a la sal son completas y nutritivas. El alimento, al no estar en contacto con agua y al no haber pérdidas por evaporación de jugos, conserva sus nutrientes.
Es una técnica culinaria innovadora, limpia, que no desprende olores y que precisa muy poca adición de grasa, lo que la hace muy apropiada para ciertos requisitos dietéticos.
Este sistema de cocción consiste en sumergir los alimentos crudos en un líquido, caliente o no, y llevarlos a ebullición durante un tiempo variable. Mediante este proceso, en el que parte de los solutos del propio alimento pasan al líquido de cocción, se preparan platos tan variados como sopas, potajes, arroces y pastas.
Una precisión importante a la hora de emplear esta técnica es la de tener en cuenta el posterior uso que se le va a dar al alimento.
En la técnica del hervido, el tiempo que se va a emplear es el parámetro básico para lograr un producto satisfactorio.
El alimento no está en contacto directo con el agua, sino que media un utensilio, rejilla o colador, que permite el paso del vapor que desprende un fondo de agua. Es el propio vapor el que cuece el alimento. Esto es esencial para conservar el máximo de cualidades nutritivas (vitaminas y minerales), así como textura, color y sabor de los alimentos.
Las diferentes cocciones se pueden hacer sin adición de sal ni de grasa, pues el alimento, al no perder apenas solutos, conserva muy bien su sabor.
Esta técnica es muy interesante en el seguimiento de diferentes regímenes dietéticos en la obesidad e hipertensión.
En la olla a presión, la temperatura se acerca a los 120º C, por lo que el tiempo de cocción es mucho menor. Esto implica una mejor conservación de las sustancias nutritivas y organolépticas. Si se exceden los tiempos de cocción, el alimento queda afectado tanto nutritiva como organolépticamente. |