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Su importancia
Tenemos que tener en cuenta que un desayuno adecuado no es lo que se hace habitualmente, como puede ser tomar un café, o un vaso de leche o un zumo de naranja, o un par de galletas de camino al trabajo o una chocolatina de alguna máquina expendedora, ni tampoco aquel en el que tomamos un croissant con mantequilla y mermelada, churros o porras con un chocolate o unos huevos fritos con beicon y salchichas.
Este tipo de desayuno se puede hacer un día, de vez en cuando, pero nunca debe ser lo habitual.
El desayuno es más que eso. Importa la cantidad pero también la calidad y, por supuesto, el equilibrio (reparto de nutrientes ingeridos).
El desayuno es una de las principales comidas del día junto con la comida del mediodía y la cena, en el que se deben tomar entre el 20%- 25% de la energía que necesitamos al día. Por eso, para un desayuno nutricional óptimo se recomienda dedicar entre 15-20 minutos cada mañana. |
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