La obesidad y el sobrepeso constituyen en la actualidad uno de los principales y más preocupantes problemas en salud pública en la mayoría de los países desarrollados. Los datos epidemiológicos de los cuales se dispone en la actualidad indican un claro aumento de la prevalencia en un gran número de países, por lo que el problema adquiere una importancia creciente ya que las importantes repercusiones asociadas tanto de carácter físico, como psicológicas, sociales y económicas hacen que se incremente de una manera notable la morbimortalidad asociada.
Actualmente se admite que la obesidad es la enfermedad nutricional de mayor prevalencia en los países industrializados. No es pues de extrañar que haya sido la propia OMS la que ha considerado la obesidad como la epidemia sanitaria del siglo XXI. Si bien puede considerarse que en España, la prevalencia en la población adulta observada se halla a un nivel intermedio entre los países occidentales, hay que tener en cuenta que el propio desarrollo y la ya alarmante situación del problema en la población infantil y juvenil española, favorece el incremento de éstas tasas, tal como ha quedado demostrado en los datos obtenidos en países como los Estados Unidos o Inglaterra.
Aunque la obesidad es un síndrome clínicamente heterogéneo y de etiología multifactorial, entre las causas de este incremento intervienen de una manera decisiva los factores ambientales y culturales que posibilitan la aparición de desequilibrios en los hábitos alimentarios de la población, así como las prácticas progresivamente sedentarias de las sociedades desarrolladas. Este problema afecta especialmente a la población infantil y adolescente ya que sus actividades de ocio se centran, cada vez más, en la observación pasiva de la televisión y en la práctica de juegos delante del ordenador, siendo la actividad física para el transporte muy baja. En definitiva, se puede considerar que el exceso ponderal sería el resultado de la descoordinación de los complejos mecanismos que regulan la ingesta calórica, el gasto energético y el equilibrio entre la liberación de energía y el depósito de grasa, fruto a su vez de unos cambios sociales y familiares que afectan al entorno inmediato del individuo.
En la actualidad la evidencia epidemiológica y científica disponible permite identificar la obesidad como un importante factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades crónicas de gran prevalencia en los países desarrollados, tales como la enfermedad isquémica coronaria, la hipertensión arterial, la diabetes mellitus tipo 2, el síndrome metabólico, la colelitiasis, la artrosis y algunos tipos de cáncer.
La contribución de la obesidad a la aparición de los procesos crónicos y, por lo tanto, su impacto en la mortalidad prematura, en la discapacidad y en el deterioro de la calidad de vida, junto con el gasto sanitario directo e indirecto que genera y las importantes dimensiones que está adquiriendo en las sociedades desarrolladas desde la edad infantil y juvenil, ha configurado el sobrepeso y la obesidad como problema prioritario de salud pública incluso en países en transición y emergentes.
Aunque no existe unanimidad respecto a los criterios que se deben utilizar para definir e identificar el sobrepeso y la obesidad, en los últimos años diferentes sociedades científicas y grupos de trabajo han hecho un esfuerzo por elaborar un consenso de recomendaciones para el diagnóstico, tratamiento y prevención del sobrepeso y la obesidad en nuestro país (SEEDO, SENC, AEP y SEEN). Especial mención merece la prevención, dado que hasta ahora las acciones en este sentido en nuestro país habían sido escasas.
Estas recomendaciones y Consensos se están integrando paulatinamente en la práctica asistencial pero requieren en muchos casos que se integren en Cursos de Capacitación y Formación Continua como el CURSO DE EXPERTO UNIVERSITARIO A DISTANCIA EN OBESIDAD, piedra angular de este Plan Nacional de Formación en Obesidad impulsado por la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria, la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad y la Organización Médica Colegial.
Recientemente el Ministerio de Sanidad y Consumo ha puesto en marcha la estrategia Nacional para la Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad (NAOS) que según palabras de la propia Ministra, tiene un objetivo tremendamente ambicioso, de gran dificultad, que requerirá de un empeño sostenido durante años antes de poder ofrecer resultados positivos en la inversión de la tendencia de la obesidad. Ninguna intervención por sí sola tendrá un gran impacto; sólo la suma de muchas arrojará resultados positivos. Este Plan Nacional de Formación Médica en Obesidad pretende ser una intervención más sumada a la estrategia NAOS, y nace de una necesidad sentida por los propios profesionales sanitarios para abordar adecuadamente este problema de salud pública, tanto desde una perspectiva asistencial como, sobre todo, preventiva.
Confío que el magnifico equipo de profesores y monitores hagan que este esfuerzo formativo, hecho posible gracias a la generosidad y patrocinio de CAPSA -empresa láctea con una gran preocupación por la salud del consumidor-, sea bien acogido por los médicos y profesionales sanitarios españoles; contribuyendo con ello a la prevención de esta epidemia silenciosa del siglo XXI contra la que no existen remedios milagrosos, si no un trabajo diario serio y coherente de prevención, diagnóstico y tratamiento adecuados y según la mejor evidencia científica.
Toda la sociedad tiene una parte de responsabilidad, y los colectivos sanitarios vamos a ponernos al día.
Dr. Lluís Serra Majem
Director del Curso |